viernes, 12 de diciembre de 2008

Cuando el dolor, duele más.


Tenemos cosas en la vida...perdemos cosas en la vida.
Llegan personas a nuestra vida...se van personas de nuestra vida. Adquisiciones, pérdidas, llegadas, partidas... y el DOLOR. El dolor de la pérdida. 'Duelo', viene de dolor. ¿Qué pasa con esto? ¿Qué pasa con esta cuestión de lo que sentimos, de la sensación desgarrante ante una pérdida? .
Hay dos partes en uno. Una quiere irse con aquel que se fue. Una empuja a morir, internamente, con aquella muerte real o simbólica del alejamiento. Una tiende a abandonarse, a sumergirse en lo peor de lo rpofundo, con aquel abandono por una partida decidida, elegida, o involuntaria y entonces, comienza el momento de transitar un duelo, que inevitablemente tiene que ser con DOLOR. La cuestión es cual es la medida de ese dolor. La cuestión es cuanto tiempo debe permanecer ese dolor dentro de uno. La cuestión es hasta que punto ese dolor te impide seguir con tu vida, doliendo, sintiendo, padeciendo. Pero seguir con tu vida.

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